martes, 10 de abril de 2018

Rumania con Ana Blandiana










Con este último vídeo el recorrido se cierrra con paisajes desde el bus paseos por rincones entrañables como las calles de Sibiu, ... acompañando a los versos de Ana Blandiana que nos emocionan y nos llevan a iniciar el viaje hacia el interior. Agradezco de corazón a Elena Raulea y Alejandra Rey que han dedicado parte de su tiempo a compartir estos versos en sus lenguas maternas àra hacermelos llegar y poder montar estos vídeos que hacen del viaje del verano pasado un viaje diferente, distinto con lazos y puentes entre culturas. Más allá de las imágenes que se repiten en ambos como lo pilares de los puentes os invito a cruzarlos y dejaros llevar hacia el universo de Ana Blandiana.

lunes, 12 de febrero de 2018

Mirando nuetsro envejecer



Cierro los ojos y floto en el agua, no hay dolor, no hay resistencia, el movimiento es suave fácil, el cuerpo sigue a la mente y la alegría me hace sentirme libre. No hay frontera, en el agua mi mente vuela como cuando mi cuerpo podía correr, doblarse sin saber lo que era el dolor, la contracción.

Mi cuerpo se ha arrugado, el deterioro de la carne, de los huesos es implacable, pero ya no me perturba, hace mucho que dejé de teñir mis canas, hace mucho que dejé de pasar frío para estar más guapa, hace mucho que la única coquetería que mantengo es pintar mis ojos con khol. Eso sí cuando él llega a mi encuentro, en el palmeral donde nos encontramos por primera vez hace más de cuarenta años, me gusta que se zambulla en mi mirada y el khol resalta el verde de mis ojos que no han perdido la ilusión, a pesar de todas las lágrimas derramadas por las innumerables pérdidas que traen consigo las mareas de la vida.

Voy hasta el huerto y quito malas hierbas alrededor de las tomateras, preparo la tierra para las próximas semillas que acogerán y la tierra me susurra alguna historia que más tarde escribiré sentada en la terraza, bajo la sombra del jazmín, la parra y la pequeña rosaleda. Un nuevo cuaderno forrado de tela me llega desde la vieja europa de una de mis amigas con su carta, una carta manuscrita que nos recuerda a nuestra juventud, cuando no existían los ordenadores y nos carteábamos. Me la llevo conmigo y la abro sentada bajo las palmeras, frente al riachuelo en el que las mujeres jóvenes lavan la alfombra sumergiéndola en el lecho y pisándola descalzas mientras danzan. El leve chapoteo y sus risas es el eco que le describiré cuando le conteste. Abro el sobre y lo acerco a la nariz, huele a incienso y a perfume. Saco el papel y veo como su letra sigue siendo clara, con un leve temblor, pero nítida, elegante, suave, la tinta se desliza por el papel como la tenue caricia de sus labios cuando nos encontramos frente a frente y tras reconocernos la una en la otra nos besamos y abrazamos fundiéndonos en un abrazo largo, firme y acogedor. Me alegra saber que este año vendrá dentro de tres semanas a visitarme. Leo y releo su carta hasta un par de veces. La meto en el sobre y huelo su perfume, cierro los ojos y la siento aquí al lado. La guardo para volver a leerla más tarde, en el silencio de la hora de la siesta, cuando me disponga a contestarle con mis lacres, papeles reciclados y mis dibujos trazados con henna.

Por la tarde iré a dar un paseo hasta el zoco a ver con qué me sorprende hoy, quizás encuentre un olor que me guie hasta el regalo perfecto para mi amiga. O puede que simplemente me siente en la terraza del café a tomar té y charlar con los hombres para los que sigo siendo la extranjera que se vino a vivir aquí la vejez, o quién sabe puede que acabe encerrada en una Madrasa o en el hamman con otras mujeres disfrutando de un buen baño, con un masaje que alivie un poco el dolor de mi espalda.

Cada día me tomo un té contemplando la luz irse en el horizonte y enciendo una vela con barritas de incienso en el pequeño altar donde ofrezco a la energía creadora ofrendas de flores, olores para que mis seres queridos encuentren descanso y luz.

Ahora voy más despacio, pero llego a tiempo, no me dejo arrastrar por preocupaciones, tendrá que ocurrir lo que tenga que ocurrir, hoy por fin siento que cada día es una vida entera.

lunes, 15 de enero de 2018

Un nuevo relato ve la luz desde Méjico al mundo

Todo comenzó el Dia de los Inocentes, cuando Elizabeth Ross lanzó esta propuesta en su facebook.
Amigas, amigos del mundo: ya se que estos días tenemos la cabeza y el cuerpo en otra cosa, pero quisiera recordarles que tienen una invitación a participar en el próximo número de la revista Hysteria.
Se que el tema no es nada fácil, ya que preferimos ni siquiera imaginar nuestra vejez, pero ese es el reto:
¿Nos atrevemos a mirar nuestra vejez aunque esté a décadas de distancia? ¿Y si ya la tenemos encima o la vivimos día a día?
¿Cómo es, cómo somos, cómo la percibimos?
Les invito, les reto (ya que están de moda los retos en el FB) a mirarla de frente y compartirlo con nosotras en la revista.
http://hysteria.mx/

Tome en testigo de su mano y me adentré a imaginar, a preguntar a mis amigas cómo se veían en su vejez, surgieron dudas ¿cuándo empieza esa edad? ¿es diferente serlo aquí en España o en América, en África?  Y poco a poco dejé posar la idea, que se fue meciendo entre las fiestas del año nuevo, los Reyes Magos y surgió mi relato: " Mirando nuestro envejecer" 

Hoy ve la luz en la revista Hyteria editada desde Méjico.


Podeís leerlo aquí en este enlace y disfrutar de esta  propuesta que auna muchas formas de expresión artística y de la que es un placer formar parte. 

http://hysteria.mx/mirando-nuestro-envejecer/





viernes, 1 de septiembre de 2017

Iluminación



San Sebastián de Garabandal  (Cantabria)

Caminas por la aldea y la serenidad te acoge en cada rincón, las piedras de las casas guardan memoria de la iluminación, de la verdad, la bondad nos hará libres.












Asciendes y entre las casas, sigues el indicador: los pinos y subes aquel camino de tierra y piedras que las niñas en 1961 tomaron para comer manzanas. Y bajo el manzano descansas, en un banco en el que alguien dejó una rama de avellano que me ayudará en la ascensión. Miras dónde colocas cada pie, con cuidado, tratando de no retorcerme un tobillo, una fuerza interior te lleva a seguir, a ascender.  Azulejos que representan los misterios del rosario salpican el camino que te lleva hasta una loma en la que se arremansan cinco pinos, frondosos  ante ellos, los reclinatorios de madera dan la acogida a los peregrinos que rezan en silencio. Entre las ramas de dos pinos las urnas cobijan la imagen de la Virgen del Carmen y la del Arcángel San Gabriel.  Unos bancos rodean esta cumbre, en la que tomar fuerzas y seguir el ascenso hacia un horizonte en el que los misterios gozosos se elevan hacia las nubes. Pero siento que he llegado al final de mi camino. El pueblo en la ladera del valle se eleva poniendo el color de la tierra entre el verde de la hierba y los árboles. 

La paz está en este lugar, hay un sosiego y un recogimiento que no he sentido nunca en ninguna iglesia, pero que experimenté en las mezquitas.
 En la base de pinos hay candelas, un buzón para recibir peticiones, demandas,  y fotografías de muchos jóvenes  entre las velas, discos de viejos teléfonos que deben sostener ahora delgados cirios junto, con un gorro mejicano,  y una bandera mejicana en la que han escrito como ofrenda.  De rodillas, familias rezan. Junto las palmas de mis manos y llevo los pulgares a mi corazón, es ese namaste que en la India me hizo conectar con la espiritualidad.  Y dos minutos después un hombre se me acerca y con su acento estadounidense me da una medalla de la Virgen, bendecida por un sacerdote católico, me dice que tiene mucha protección y que es para mí. Le doy las gracias y se va.

Miro la medalla y la virgen tiene sus manos en la misma posición, quizás fue ese namaste el reflejo que él vio.

Una pequeña capilla en la que hay un baúl grande de piel que me evoca los grandes viajes de antaño, y velas como ofrenda más abajo recoge los mensajes que descifraron estas niñas que han llevado el mensaje de la necesidad de bondad y oración a EEUU, a Brasil, a Italia.  La piedra sobre la que se apareció el arcángel está allí al lado derecho de la capilla, y en sus paredes aparecen fotos, más fotos de niños. Colgado de una bolsa un libro: “El arte de educar de padres  a hijos”.  Y a ambos lados de la campana enorme los mensajes reproducidos en bronce. Al salir una fuerza interior me lleva a santiguarme, ya ni sé los años que llevo sin hacerlo. Y al hacerlo, mentalmente lo hago al revés, como los ortodoxos. Todas las religiones contienen la misma verdad: paz, salamsalom.

Dos horas más tarde en Barcelona se produce un atentado terrorista y atropellan por las Ramblas a quien se ponga delante, al grito de Alah es grande. Quince muertos entre víctimas, cinco terroristas abatidos, las cifras son escalofriantes,…  No es la religión la que lleva a  estos jóvenes a matar de esta forma cruel, y despiadada.  No se comprende desde el corazón como atentas contra la vida propia y ajena. 

¿Cómo conocer el mecanismo que hace que pongan su vida al servicio de la aniquilación? Los símbolos están cayendo,  llevan mucho tiempo perdiendo su fuerza, no hay más que pensar en la esvástica que fue secuestrada por el  fascismo.

Quizás los rituales deban ser reinventados, y en la naturaleza la conexión con las fuerzas del universo son más sencillas, y no precisan de símbolos. En San Sebastián de Garabandal  dicen sus vecinos que la Virgen se apareció por todo el pueblo más de cien veces y una de las niñas que la vieron regresa a su pueblo en julio cada año desde EEUU donde vive. Uno siempre vuelve a los lugares donde amó la vida.





sábado, 29 de julio de 2017

Mujeres



¿Dónde están las mujeres? Nos cruzamos con muy pocas solas, si las comparamos con el número de varones. En la calles no se las ve sentadas como a ellos,
en los soportales, conversando con otros en la calle, en los puestos de venta, no vemos ni una entre el personal de los hoteles. 
Están en los mercados, acompañadas por algún varón, o de otras mujeres.
Trabajan en el campo con la azada, acuden con su familia a ver el estreno de la última película en hindi de Bollywood, o en los templos con sus hermanas ocupan la mitad del
templo, juntas formando un arco iris radiante a los pies de las diosas, y los dioses. 
Alguna hemos visto vistiendo uniforme militar, pocas son las que conducen una moto. La mayoría viajan de paquete con los dos hijos y el marido es el único que lleva
casco.  Buscan los hombres a una mujer que como Sita sea un ser pasivo, casto, devoto y fiel. Mujeres guardianas y hacedoras de la tradición es lo que buscan en la esposa las familias y conciertan los matrimonios entre ellas.
Visitamos los havelis, pero no nos muestran los pasadizos, ni los tú de los cuales el hombre podía acceder al espacio femenino, al zenanah. Habitaciones que se abren hacia patios, hacia los jardines interiores con sus fuentes, me recuerdan al  harem. Privadas de libertad  entraban siendo niñas en este haveli y ya no habrían a salir vivas de aquí. Su vida era purdab, exclusión. La autoridad la tenía la mujer de mayor edad, y ella instruía a las demás. 
En 1955 vestir el sari era símbolo de abandonar la vida en el purdab, y muchas
se vistieron con los saris de mil colores. Pero no se eliminó la dore, ni la exclusión de su
derecho a la herencia, ni se permitió el matrimonio entre castas o de libre elección. 
El analfabetismo aún hoy no ha sido erradicado, aunque cada vez es mayor el
número de mujeres que accede a los estudios académicos. Son tantas las cadenas que
hay que romper. La violencia física ejercida por la suegra que pasa de ser víctima a
verdugo, la del marido, la lucha contra la dote, las compañas contra las violaciones que
aquí clasifican como: violación por autoridad, violación de casta, la violación ejercida
por la policía como la que sufrió en 1980 Mathura, y tantas otras mujeres. Las leyes
personales, dividen a las mujeres, atadas al orden de esa familia extensa ser mujer en la
India es una maldición. 
Encuentran las mujeres inspiración en la diosa Drampadi, hija del fuego, que fue
polígama y tuvo cinco esposos, a los que libró del enemigo y salvó con la ayuda de
Krishna como cuentan en el Mahabharata10. Mujeres que sufren y se sacrifican son las
semillas de la identidad de estas mujeres.
Nos hemos encontrado con muchas que en los fuertes que hemos visitado nos
han pedido fotografiarse con nosotras. Y he bailado con ellas, bajo el sari rojo en la
calle, protegida por el corro de una multitud que iba en busca de la Ganesha. 
Volved vuestra mirada hacia la Madre Durga, hacia la fuerza de Kali, hacia el
valor de Radha, y la determinación de Parvati, que disfrutó de un espacio propio
compartido tan solo con otras mujeres. Escuchad a Vandana Shiva que abre caminos
hacia el equilibrio entre el medio y el desarrollo no perdiendo el saber ancestral que nos
permite alimentarnos de forma sana,  guardando las semillas que volveremos a plantar,
y conservar esas cientos de variedades de arroz que conserva la capacidad de germinar.
Disfrutad de la mirada cinematográfica de Deepa Mehta que nos abre un análisis sobre
la historia y muestra alternativas ante el dolor que sufren las mujeres, las viudas, las
lesbianas, los emigrantes que están en Canadá, bajo el yugo de la tradición.                                               


10 Mahabharata es uno de los textos épicos más elogiados dela tradición india. Su composición data del 330 a. de C . Cuenta las historias de las tribus que vivía en el Valle del Indo entre el Ganges y el Yamuna en el año 1000 a. de C.

Mantro a Ganesha, repito ciento ocho veces su mantra: 
.- OM GAM GANAPATAYE NAMAHA Mantremos juntas, por las niñas, por las que
han conseguido nacer y superar el peligro de la amniocentesis furtiva, por ellas que han
roto la tradición del infanticidio por ser hembras. Mantremos para pedir que sean como
la flor del loto, capaces de crecer entre el fango, sin ser mancilladas, y florecer,
hermosas, resplandecientes. Mantremos por todas ellas, para que puedan superar todos
los obstáculos con lo que se encontrarán y puedan ser libres para decidir su vida. 

OM GAM GANAPATAYE NAMAHA   OM GAM GANAPATAYE NAMAHA
OM GAM GANAPATAYE NAMAHA   OM GAM GANAPATAYE NAMAHA
OM GAM GANAPATAYE NAMAHA   OM GAM GANAPATAYE NAMAHA
OM GAM GANAPATAYE NAMAHA   OM GAM GANAPATAYE NAMAHA
OM GAM GANAPATAYE NAMAHA   OM GAM GANAPATAYE NAMAHA
OM GAM GANAPATAYE NAMAHA   OM GAM GANAPATAYE NAMAHA
OM GAM GANAPATAYE NAMAHA   OM GAM GANAPATAYE NAMAHA
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