jueves, 5 de enero de 2017

Me acuerdo...



ME ACUERDO…
Me acuerdo de mi primer día de trabajo. Llegué temprano y al aparcar junto al contenedor estaba apoyada una kora[1]. Me acerqué y la levanté del suelo por el mástil, no se quebró. Acaricié sus cuerdas y vibraron, aquel sonido despertó en mí el eco de tierras lejanas, cálidas que contrastaban con la humedad y la niebla que me rodeaba. Abrí el maletero y guardé aquel regalo que la vida me brindaba. Sin duda aquel era el inicio de una nueva etapa y aquel instrumento era la herramienta que iba a precisar como griot[2]. Iba a convertirme en la mediadora entre mi cultura y las culturas de mi alumnado.
Sus voces fueron poblándose de nuevas expresiones, de nuevo sonidos con los que narrar las historias de sus vidas, con las que conformar este álbum de recuerdos sonoros que aquí recojo por países de procedencia.

MARRUECOS
- Salam aleikum,  soy Mohamed Tengo 14 años y vengo de Asilah  ( Marruecos) Mi padre es cocinero y quiere conseguir mucho dinero. Así, cuando yo sea mayor, los dos pondremos un restaurante en Asilah, inchala[3], al que vendrán a visitarme todos los amigos que haré en España, Francia, Italia y Alemania.
Espero poder vivir y estudiar en muchos países de Europa para así aprender a cocinar muchos platos de estos países. Ya hablo árabe, amazig, francés, y un poco de español.
Me preocupa estar lejos de mi familia, de mi madre. Pero como ella me dijo antes de subir al ferry, ya soy un hombre y tengo que ayudar a baba[4].
-          Salam aleikum[5], llegué a España hace cuatro años, en el ferry y creí que iba a estar poco tiempo aquí, pero hemos tenido que quedarnos. He estudiado mucho pero no me han dado mi título porque no estaban bien mis papeles de residencia y no existo para la administración de este país. Pero he aprendido mucho sobre la cocina europea, alhandidulah[6].
Extraño esas ráfagas de olores que me envolvían al pasear por la medina, el olor de la carne, colgada de los ganchos, con el comino y la canela, al doblar la esquina. La hierbabuena fresca y la hena[7] en las palmas de las manos de las mujeres y los viernes de camino a la mezquita echo de menos la llamada del almuecín  y poder ir al hamman[8].
Cuando vuelva lo primero que haré tras ver a mi familia será irme con los hombres al hamman toda la tarde y luego al café a tomar té y charlar. Ellos esperan que volvamos para darles trabajo, de momento enviamos todo el dinero que ahorramos y ya están construyendo la tercera planta en la casa de mi abuelo, en la que me instalaré con mi mujer, quizás el año próximo inchala.

SENEGAL
- Salam aleikum, nan ngeen def[9], me llamo Ilemi y tengo 10 años. Soy de San Luis, Senegal.  Soy musulmana. Vine con mi hermana gemela Idissa a España en un cayuco.
Mi padre murió luchando en una revolución y mi madre al ver que los cayucos traían cada vez menos peces decidió que embarcásemos en un cayuco rumbo a España. Vendimos todo lo que teníamos y nuestros abuelos nos ayudaron para pagar el viaje.
Espero que en España podamos estudiar, para tener un buen trabajo cuando seamos mayores.

-          Nan ngeen def? Llegué a España hace cuatro años en cayuco, al mundo de los tuba[10]. No tengo una casa donde vivir, donde poder estar con toda mi familia. Extraño a toda mi familia, a mis  cuatro abuelas, cinco abuelos, diez tías, y a mis veintitrés primos.
No hay baobabs para sentarse a su sombra y escuchar las historias de mis antepasados. Echo de menos las canciones en wolof que cantábamos mientras remendábamos las redes por las tardes y el olor de los tintes con que mi abuela pintaba nuestros vestidos multicolores.
Siento mucho frío, incluso en verano hace frío. Mamá se va a trabajar y no podemos ir con ella. Nos quedamos solas en la habitación en que vivimos y hablamos bajito, en bambara y wolof para no olvidar las lenguas de nuestra gente.
Mi familia espera que sea una buena estudiante, que tenga un buen trabajo cuando sea mayor para tener una casa grande, y dinero para poder ayudarles, inchala.

CHINA
-          Ni hao, soy Lin  tengo 15 años. Soy de Suchou ( China). Vine a España a vivir con mis padres, y a estudiar aquí. Ahora que ya sé muy bien el chino podré estar con mi hermana pequeña y mi madre. Puede que nos vayamos a Francia a montar una tienda. 
Me preocupa que en el instituto no me acepten, y que mi madre no encuentre un trabajo mejor. 

-          Llevo tres meses en España, llegué en avión tras un viaje muy largo. Extraño la comida, es todo tan diferente. Siento alegría por un lado y añoranza por otro. Extraño poder ir hasta el templo de Guanyin a llevar las ofrendas de incienso, y fruta a su altar y poder rezar allí, en silencio, entre los bonsáis, y los estanques de lotos.
Esperan de mí que trabaje mucho, que sea la primera de la clase en el instituto, que tenga un buen trabajo y no deje de sonreír por muy cansada que esté.

PAKISTAN
-          Namaste[11] soy Ali, nací en Karachi ( Pakistan) Vine de mi país porque mi padre tuvo que ir a luchar a la guerra y huimos de nuestro país. 
Esperamos poder llegar a Alemania porque dicen que allí hay más trabajo. Esperamos poder tener nuestra casa,  un trabajo  y una vida feliz.
Me preocupa que no encuentre trabajo mi padre y que no tengamos dinero. No quisiera tener que pedir en la calle.

-          Llevo un año y ciento treinta y dos días en España. Llegamos tras un viaje muy largo, en tren, en barco, y en autobús. Siento miedo y rabia, a veces no comprendo porqué me miran. No entiendo porque se extrañan del turbante que lleva mi abuela, no entienden que mi abuelo es sij.
Logro un poco de paz cuando mantro a Ganesha y le pido 108 veces que nos ayude, la Ganesha es quien puede ayudarnos a eliminar los obstáculos. (Om gam ganapataye namaja)
Mi familia espera de mí que tenga valor, que sea valiente y que me esfuerce.

SIRIA
-          Sabaj al jer[12], soy Rafik tengo quince años y nací en Damasco ( Siria ). Vine porque allí no podía estudiar. Bombardearon mi instituto. Llevamos desde 2011 en guerra y nuestra vida corría peligro. Quiero estudiar y ser feliz. Pude venir a Asturias gracias a la reagrupación familiar pero mis tíos, mis abuelos están allí, todavía. Me preocupa que no puedan salir de Siria, que no los dejen pasar. Temo perder a mi familia y los ataques racistas.

-          Llevo once meses aquí en España. Vinimos en autobús, en un viaje muy largo cincuenta horas al volante sin parar. 
No tengo muchas cosas, ni mucho dinero, ni mucha ropa, pero lo más importante que me falta es mi familia. Sólo tengo  un amigo aquí, Alí. 
Siento que tengo otra vida aquí, siendo otra persona, en otro sitio.
Extraño mi casa, la higuera que teníamos en el patio, las parras que rodeaban el patio y a las que arrancábamos hojas en la primavera, para que la abuela las preparara rellenas. Echo de menos su voz riñéndome porque alguna me la comía cruda y siempre tenía que ir a por más. Me siento muy triste cuando recuerdo como nos sentábamos sobre la alfombra persa que le regaló el abuelo el día de su aniversario y nos contaba historias de Abuhasan, el Tamburi. Me basta con cerrar los ojos para estar oliendo el perfume a jazmín que dejaban en el aire su cuerpo al contar las historias y entonces abro los ojos y no puedo contener las lágrimas. Echo tanto de menos mi país, me da pena tener que haber emigrado. Extraño la oración los viernes en la mezquita de Omeyas,…
Mi familia y yo esperamos que acabe la guerra y poder volver a Siria, inchala.

BRASIL
-          Bon día[13], soy Samara Rosalía tengo diez años y soy de Porto Alegre  (Brasil). Vine a España porque mi abuela me mandó a reunirme con mi madre, que aquí tiene ya un trabajo.
Espero que aquí en España mis compañeros me acepten como soy y no me insulten. Aprenderé una nueva lengua, tendré amigos nuevos.  Me hace mucha ilusión conocer cosas nuevas.
Me preocupa tardar en aprender el castellano, no tener amigos, y perder el curso, ya que aquí hay otras asignaturas que yo no tenía allí. En mi país sacaba muy buenas notas. Espero poder ir  en vacaciones a Brasil.

-          Llegué a España hace ocho meses, no tengo mucha ropa, aquí hace mucho frío y necesito más ropa. Siento saudades, por mi familia, mis amigos, el sambódromo,…  no hago más que pensar en Brasil. Teño saudade[14] de Brasil.
Esto no es como me imaginaba y la gente no sabe disfrutar de la vida, siempre está pensando en tener otras cosas, en el futuro y no en lo que hace ahora.
Mi familia espera que me conforme con lo que tengo, y que me esfuerce cada día un poco más.



RUMANIA
 - Buna[15] soy Mihai Marius tengo 12 años y soy de Bucarest (Rumania). Voy a estar con mi madre, a la que hace cinco años que no veo. Mi abuela vendrá conmigo en el autobús hasta allí, si no me gusta dice que podré volver con ella. Mi madre trabaja y gana más dinero allí que en Rumania, me envía todo lo que le pido por teléfono cuando hablamos.
Espero que me guste España, y hacer muchos amigos y amigas allí. Aprenderé cosas nuevas.

-          Llevo ocho meses en España, vine en autobús con mi abuela que para mí es como mi  madre, ya que fue ella quien me crió. Al llegar todo era estupendo,  es todo parecido a Rumania y no hay muchas diferencias. Aprendí rápido la lengua y tengo mucos amigos, lo que menos me gustó fue el novio de mi madre, pero bueno me hace regalos. Se porta bien con ella, y siempre consigo que me lleve donde quiero. Me gusta estar en España, aunque espero que en vacaciones podamos ir a Rumania a ver a mi abuela, o que ella venga a pasar las vacaciones conmigo y así ir a la playa.

POLONIA
- Cresch[16] soy Adam tengo 14 años  y soy de Katoviche ( Polonia) Voy a España porque mi padre tiene trabajo en la mina de allí.
Primero fue mi padre y luego iremos mi madre, mi hermana pequeña y yo en coche. Será un viaje de treinta y cinco horas en coche casi sin parar. 
Una vez en España tendré que estudiar español, y espero poder vivir tranquilamente todos juntos otra vez.
Me preocupa no tener amigos, y que me cueste aprender una nueva lengua.

-          Llevo dos años en España, y extraño la nieve. Aquí nieva muy poco y no hay mucha gente en la iglesia. En Katoviche se llenaba la iglesia los domingos, vamos todos, gente mayor, gente joven, pero aquí solo van mujeres mayores. 
Extraño a mi novia, a mis amigos, y muchas comidas. Espero poder volver en vacaciones a Polonia.



[1] Instrumento de cuerda típico de Senegal, hecho con una calabaza.
[2] Cuentacuentos en países como Senegal. Trasnmite la historia oral del pueblo.
[3] Si Alah quiere.
[4] Expresión cariñosa en árabe con la que se nombra al padre
[5] Saludo en árabe que significa que Alah te acompañe
[6] Gracias a Alah.
[7] Planta con la que se hacen los tatuajes en la piel
[8] Baño árabe
[9] Saludo en Wolof que significa:  Hola  ¿qué tal estás?
[10] Hombre blanco en wolof
[11] Significa reconozco la luz divina que hay en ti. Saludo en la India y países budistas.
[12] Saludo en árabe que significa la mañana de la bondad. Se usa en países de Oriente Próximo.
[13] Saludo en portugués.
[14] En portugués significa sentir melancolía, añoranza.
[15] Saludo en rumano. Significa hola
[16] Hola en polaco.

Ammán



Ammán brilla, resplandece al sol de la tarde. Con la llamada a la oración de la tarde desde Jabel al-Qal´a contemplo con los ojos entrecerrados la luz reflejarse en las paredes encaladas, en las azoteas descender hasta el Teatro Romano. Desde la planta del templo de Hércules la luz oscila, te eleva sobre las pobladas colinas de Ammán y la intensidad del cielo azul se torna delicada, ligera para teñir de tonos rosados el horizonte en el que entre los destellos de las ventanas  se reflejan los últimos haces de luz solar.
Ammán con sus cinturones concéntricos, donde el tráfico frenético parece no detenerse nunca está lejos de este otro Ammán, Ammán y sus callejuelas, sus escalinatas serpenteantes, donde se enredan las puertas,  caja de resonancias que alberga el eco de la oración envolvente. Sentada bajo la higuera el atardecer parece detener el tiempo  y en alguna azotea de enfrente algún hombre reza, uniéndose a esa danza en espiral, cual derviche,  movilizando la energía, transformando en esa espiral la luz y el sonido en vibración amorosa. Brota otra Ammán, la ciudad envuelta en  volutas de humo del narguile que asciende desde las terrazas al caer la tarde, con olor a fresa, melón, menta bajo los frondosos olivos y granados  alzas la mirada y las columnas del Templo de Hércules  se tornan imponentes, regias.
El devenir de los acontecimientos pasados y futuros que parecían atados con tiras de cuero se aflojan y se abre un resquicio por el que la tórrida atmósfera se aligera. Entonces una voz cándida, armónica captura mis pasos. La sigo impaciente, no es una cinta de Fairouz,  no, es una voz viva, es una música que acoge a pesar de no entender la lengua con la que matiza las emociones. En el descansillo de la escalera una muchacha está sentada y canta. Nos sonreímos y le tarareo Fakkarouni de Oum Kelsoum, ella empieza a cantarla… - ¡Fairouz! Exclamo y me deleite con Li Beirut. Tarareo de Amr Diab: Habibi ya nour el ain y la entonamos las dos.
Unos muchachos vienen  a buscarla y se va con ellos.
 Más tarde tras la cena en la escalinata de la entrada del hotel un grupo de adolescentes ríen, cantan, entre ellos busco a la muchacha. Nos reconocemos  y viene acompañada por otra muchacha con su pañuelo palestino. Nos explican que son un grupo de jóvenes talentos de Yemen, Palestina, Jordania, que se reúnen en Ammán y  que su talento es la pintura, el de otro muchacho que se acerca el canto y el de la muchacha recitar.
Quedamos en unos minutos, en un rincón del lobby y voy a buscar el libro de Maram al Masri que se cayó de la estantería cuando preparaba la maleta y al traerlo pensé: - Qué mejor que llevar la poesía de Maram hasta el Monte Nebo, será como acercarla a la puerta de casa. – Y ahora cobra vida en la voz de esta joven yemení  que con una elegancia serena, y dulce luce su hiyab morado  y su caftán negro.
 El muchacho se sienta con nosotras y ante los primeros poemas que él lee en árabe y yo en español deja de lado el libro, comienza a recitar a Darwish de memoria.  Lo dejo terminar y rescato los versos que dejo entre su pierna y el brazo del sofá.  ¿Qué palabras le perturban?  Quizás: cuerpo de mujer, los fantasmas de mis pensamientos,  la soledad que nos une, los ladrones del sueño
Los versos silenciados en Damasco colman a esta juventud ávida, sedienta de saberes antiguos, que les han sido negados, ocultados.  Una corriente evocadora de emociones nos cobija y así entrelazando dos lenguas, el castellano y el árabe nos deslizamos por los versos de Cereza roja sobre losas blancas. De soslayo veo a las adultas que acompañan a estas jóvenes observándonos y ante el temor de la censura rompo este ritmo amoroso en que nos mecemos. Dejo que se sacien de los versos en su lengua materna sin interrupción, aprovechando el tiempo que nos resta.
Me deleito observando cono se mueven por este laberinto en el que de mujer a mujer la comunicación se entabla con fluidez, y en el que se reconocen. Hay tanta gratitud en sus miradas, quizás no lleguen nunca los emails que nos intercambiamos, quizás censuren su correo pero, este momento en el que una extranjera les ha mostrado a una poetisa de su cultura, en dos lenguas permanecerá.
Abierta queda la frontera del corazón donde no llegaran a construirse vallas,  ni introducir medio disuasorio alguno que impida sentir los latidos del alma. Esos pálpitos son los mismos que sustentan la poesía, la música, la danza, y transcienden los obstáculos, van más allá del entendimiento, provocan reciprocidad, comprensión, unidad. La luz de Ammán renace, y  se expande en las miradas de las generaciones venideras que transmiten la magia del encuentro, desde su asombro más inocente, desde el despertar del deseo por saber más, por aprehenderse de lo silenciado con avidez, y entender que lo que otros censuran es fruto de sus miedos a reconocerse humanos, sensibles y creadores.

Música de Kora para iniciar el año

Muchos se han ido, como John Berger y han descarnado, otros muchos y muchas desonocidos, mueren a orillas del Mediterráneo, soñando con esa Europa de posibilidades...
Ojalá que el 2017 pueda ser el año en que termino la guerra y se abran las fronteras para vivir la paz

sábado, 5 de noviembre de 2016

Resilencia



RESILENCIA

A Abla Saadat
Oviedo, 28 noviembre 2014. La sala de conferencias estaba repleta de personas. El traductor iba trasladando el mensaje a la lengua materna del público. Las imágenes sonoras  iban removiendo la memoria reciente  y los gritos de repulsa frente a los ataques policiales iban bombardeando los tímpanos, desde adentro, desde afuera. Y en esa escalada de alaridos  el mareo, la náusea se transformaban en repulsa que se transpira, en puños apretados conteniendo la ira. Mientras las voces de los presos cada vez más exhaustos llegan nítidas, y el hambre voraz de venganza se arremolina en las últimas filas.
En cambio, en las primeras filas la escucha remueve la angustia de las ausencias, la angustia y las lágrimas acuden presurosas, empañando la mirada. Se establece un vínculo entre las generaciones, donde las abuelas, las madres y las nietas se unen en una corriente circular, que gira, gira, gira  proyectando hacia el futuro los anhelos y el sueño de liberar su tierra, su hogar, Palestina. Un territorio libre de muros, donde dejar mansa la mirada en un horizonte cubierto de olivos centenarios, frondosos, y donde el olor del azahar en primavera increpe al transeúnte y le haga detenerse para compartir un té, de camino hacia el otro lado del país. -¡ Limonada fresca!-,  Limones recién exprimidos en verano, esa sería la única acidez que conocerán sus nietos, y no la que provoca la constante negación del derecho de los hijos a visitar a su padre en prisión. Encarcelado,  sin juicio,  sin derecho a una defensa, sin fecha de liberación,…   Mujeres, esposas que sostienen a la familia. Ellas son las guardianas de la memoria. Ellas se enfrentan al miedo,  a la incertidumbre, y aunque las encarcelen siguen resistiendo, y transmitiendo cómo cuidar y amamantar a las futuras generaciones que, construirán con los pedazos que ellas recortan, desde el fondo de la celda,  la redondez de la bóveda celeste.  Los llamados a la lucha sienten la profundidad de las raíces de su familia, alimentando a sus hijos e hijas, a sus esposas que claman por justicia. 

Miro tus manos y las veo unidas, enlazadas,… observo tu mano izquierda tomando notas, para no dejar sin respuesta a ninguna de las preguntas que hoy te hace este público afín. El dramatismo de los hechos, el escalofrío de la realidad está rodeándonos. Pesa.  Nos paraliza en la silla,  pero en medio de esa densidad hay una luz, una esperanza que se expande en el tono dulce de tu voz, en su firmeza, en su calidez.  Me zambullo en ese brillo,  que me lleva hasta tu mirada profunda. Nos miramos y me siento en paz. Es  una paz firme, y a la vez tan sutil. Abla al mirarte veo, reconozco el camino que has hecho desde el desgarro, a la resistencia pacífica. Sé que el camino ha sido largo, difícil, te has enfrentado a tu oscuridad y has encontrado la luz del amor que albergas dentro. Miras a los ojos y acoges al otro. Nos faltan las palabras para comunicar con fluidez pero nuestros cuerpos no las necesitan y nos abrazamos y besamos, como lo hacen una madre y una hija que se reencuentran tras una larga ausencia. Y en ese abrazo me haces sentir cómo la fuerza de la vida hace brotar a las semillas, en el interior de los huesos de las olivas. Semillas que  germinan, niños que cantan, olivos que crecen, padres que vuelven a casa.
-         Salam, habibi, habibi salam 
-         Sucran.


Esmeralda Vizcaíno

Palpitar del castaño






Caleidoscopio



CALIDOSCOPIO
Las sensaciones se mezclan y se tiñen con ternura ante los lazos que se han estrechado en este viaje. Fui a China para asistir al nacimiento de una amistad, que como el loto emerge de las aguas, con su belleza, otorgando equilibrio, serenidad y alegría.
Los párpados descansan ante el vapor del té que asciende del vaso y los sauces mecen sus ramos al compás de unas voces, que evocan óperas,… mientras atrás queda la negativa de los taxistas en Shangai a llevarnos al hotel, y ese sentimiento de invisibilidad que se siente siendo extranjero en tierras lejanas, donde la lengua es una barrera.
En la maleta una vieja marioneta que me  encandiló a la orilla del Rio Li, junto con el recuerdo de una conversación con tres chinas sordas repleta de risas y, el aroma mentolado de un repelente de mosquitos rueda por el interior de mi neceser.
Al alcance de la mano están los libros que alimentaran el hambre por saber más de estos lugares en los que se despertaron antiguas resonancias.


Jota de trebol



JOTA DE TREBOL
Tras el viaje en el tren bala (Suzhou 9:00 y a las 13:40 Shangai)  dejamos la tierra del arroz y el pescado para ir al mar,  a Shangai.  Hacemos nuestra última plegaria ante al Buda de Jade blanco, será el último templo que visitemos y nos deleitamos con los bonsáis, que separan unos pabellones de otros, las ofrendas de vivos colores nos recuerdan el sabor fresco de esta fruta que hemos descubierto aquí, la fruta del dragón, con esa pulpa blanca con pintas negras que se envuelve en una piel rosácea, con escamas verdes y amarillentas que parecen pinceladas expandiéndose para trazar un ideograma que expresa un concepto.
Las nubes se vuelven densas y llueve sobre Shangai, el cielo encapotado nos lanza una cortina de lluvia a través de la que vemos el Bund con sus torres, una con forma de abrelatas, y hasta ahora la más alta de China con 420,5 m y 87 plantas la Torre Jinmao, donde está trabajando Javier. Al día siguiente desde allí el cielo estaba despejado y las nubes no nos impidieron ver Shangai como si de una maqueta se tratase, antes de volver a estar en el suelo y mirar hacia arriba sintiéndonos hormiguitas. Aurora es otro edificio que se asemeja a un gran neón, donde los anuncios se suceden. El rojo de la torre de telecomunicaciones, la Perla de Oriente llama nuestra atención, y en este Bund a la orilla del río los negocios se gestan mientras los cargueros repletos de contenedores atraviesan el río rumbo a Singapur, a Europa,… Volveremos a ver esta isla de rascacielos iluminada en plena noche desde el barco, y las siluetas de cada torre serán las líneas de colores con que dibujaremos en sueños estampas que se entremezclaran con pagodas que se reflejan en las aguas de los lagos. Luces de colores, rojas, plateadas, doradas, recorren los rincones, y los edificios emblemáticos de cada ciudad, y así en la noche los paseos subiendo puentes y recorriendo veredas eclipsan luz de las estrellas y la luna. Incluso iluminan las grandes grutas  con esas luces azuladas, rosadas creando en el interior de la cueva espacios que aun se perciben con mayor grandiosidad, e invitan a imaginar el sonido de la flauta de caña.
En algunos rincones como Qibao se puede pasear en esas barcazas a remo, que recorren el canal, bajo los puentes que comunican las dos orillas,  y en las callejuelas entre los puestos de comida, las chicas con sus trajes tradicionales se sacan fotos en los puentes que cruzan el canal, los padres de familia cargan a su bebé en brazos, y aparecen las casas de té donde los hombres mayores comentan las noticias y cuentan leyendas. La vieja China convive con la moderna y futurista.  En plena calle encuentro la jota de trébol esperándome es la última carta de este viaje.